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¡Hola! Voy a "revivir" para el curso de Neurodidáctica este blog que realicé cuando estudié el Máster de Profesorado porque precisamente estaba relacionado con diferentes métodos de aprendizaje-enseñanza. En su día solo hice 6 publicaciones para un trabajo de la asignatura de TICs y me parece emotivo poder darle vida de nuevo actualizando mi presentación. En primer lugar, comentaros que soy Licenciada en Ciencias Ambientales y especialista en Educación Ambiental. Trabajé como Educadora Ambiental, Monitora y Coordinadora de Proyectos Educativos y Socioculturales y como Profesora de Teatro durante una década. Mi formación y experiencia en la educación no formal como Animadora Sociocultural, Coordinadora de Tiempo Libre, Formadora de Formadores… me ha hecho querer aprender más sobre Metodologías Alternativas. Actualmente soy profesora de Secundaria con la expectativa de intentar mejorar la educación formal "desde dentro". Considero fundamental introducir aspectos relacionados con otros modos de aprender y con la inteligencia emocional dentro del sistema educativo tradicional dando valor real a la educación, porque más allá del saber, considero que lo que también importa es el "ser".

jueves, 22 de marzo de 2018

Módulo 5_Tarea 3: REFLEXIÓN SOBRE EL ESPACIO DE APRENDIZAJE IDEAL. CREACIÓN, DISEÑO Y FUNCIONAMIENTO DEL AULA IDEAL.

A continuación realizamos la explicación sobre la que consideramos nuestra “Aula ideal” para desarrollar el aprendizaje entre iguales. Para elaborar esta tarea hemos estado consultando y trabajando diferentes contenidos de diversas fuentes bibliográficas que señalamos al final de la actividad. Para enriquecer nuestra explicación teórica, añadimos algunas imágenes obtenidas de dichas fuentes y al final de esta tarea se muestra, desde diferentes perspectivas, el diseño personal de aula que hemos realizado con el programa “RoomStyler” y una breve explicación del mismo.

Un estudio de la universidad británica de Salford afirma que un aula en condiciones ambientales óptimas puede mejorar hasta un 25% el rendimiento escolar de los alumnos. Por este motivo, se deben considerar elementos clave, entre otras cuestiones, la iluminación, el mobiliario y los espacios entre clases. En este mismo estudio se establece que cada vez existen más evidencias científicas del efecto positivo que tiene la calidad del entorno educativo sobre los alumnos.  

María Montessori, educadora, pedagoga y médica italiana entre otras muchas cosas, ya explicaba en la primera mitad del siglo XX que el ambiente del aula debía provocar curiosidad, interés y motivación a los alumnos, así como disponer de todos los elementos al alcance de éstos para potenciar su autonomía y libertad. Asimismo, Loris Malaguzzi, maestro y pedagogo también italiano, introducía en los años 70 y 80 el concepto del tercer educador, con el que se refería al ambiente, un espacio educativo que influye en el proceso de aprendizaje. Más adelante, en el 2004, nació la neuroarquitectura, la ciencia encargada de estudiar los entornos donde se produce el proceso de enseñanza-aprendizaje y que aporta consejos e ideas de cómo deben de ser los espacios educativos, los cuales se asemejan curiosamente mucho a lo que ya planteaban Malaguzzi y Montessori.

Por otro lado, Rosan Bosch, graduada en Bellas Artes y uno de los rostros más visibles de la innovación educativa a través del diseño de nuevos espacios y mobiliario, reflexionó sobre la desmotivación con la que sus hijos llegaban de la escuela, lo cual la llevó a estudiar sus movimientos y a descubrir que la fórmula de los niños fijos en filas de pupitres no favorecía el aprendizaje. Se coló en un aula de un colegio público de Gentofte, un pueblo cercano a Copenhague (Dinamarca), y llevó a cabo este experimento:  permitió a los niños sentarse en el suelo y trabajar a la luz de una lámpara o colocar pósits con sus ideas debajo de las mesas. El resultado fue exitoso, ya que al finalizar la jornada, los niños no querían abandonar la clase. A partir de ese momento, R. Bosch puso al servicio de la educación sus técnicas de diseño y sentó las bases de un nuevo prototipo de escuelas sin tantas paredes, con espacios pensados para la reflexión en solitario o para el trabajo en equipo, para aprender sentado o tumbado, etc.

Y ya en España, Francisco Mora es uno de los actuales referentes científicos en el estudio de la neurociencia y la educación. En su libro “Neuroeducación: sólo se puede aprender aquello que se ama” dedica el capítulo 15 a analizar cómo interactúa el cerebro con el medio que le rodea en el momento de la enseñanza y el aprendizaje, a partir de los datos que aporta la ciencia, y afirma que “toda percepción genera una reacción emocional sutil o brusca y aguda, de bueno o malo, de atractivo o rechazo, de acercamiento o huída, de desagrado o belleza, y de esta percepción, aguda o continuada, de ese marco cotidiano, no está ausente el edificio, las paredes del aula, el aula misma y los espacios de recreo del colegio”.


Basándonos en las evidencias científicas y en la neuroeducación que demuestran que para concentrarse los niños tienen que moverse, cambiar de postura, levantarse... y teniendo en cuenta la filosofía y visión de Montessori, Malaguzzi y Bosch que establecen que el diseño del espacio puede cambiar el modo de pensar, funcionar y reaccionar, entendemos que en las aulas de los centros escolares es necesario eliminar las mesas de los alumnos colocadas a modo de filas y mirando hacia una misma dirección (la zona de la pizarra y el profesor), así como las tarimas que sitúan a los docentes en una posición “superior” respecto a los alumnos, la mesa de mayor tamaño y de utilización habitualmente exclusiva del profesor y todos aquellos elementos y mobiliario que no facilita un aprendizaje cooperativo. 

En nuestro espacio de aprendizaje ideal se ha de fomentar el aprendizaje entre iguales y para ello proponemos un aula polivalente en la que los alumnos puedan sentarse y trabajar de modo grupal e individual así como moverse y estar en otras zonas variadas del espacio donde se puedan desarrollar actividades educativas como conversar, debatir, buscar información, leer, escribir, dibujar, utilizar herramientas TIC, exponer… 

También consideramos interesante poder contar con una zona común de uso flexible para mayor esparcimiento que cuente con alfombra, sofá, sillones o pufs (cojines) y que integre un lavabo, una pequeña nevera, una tetera… 


La siguiente imagen nos ha servido como referencia inicial en nuestro diseño.


Además, nuestra aula ideal (así como todo el centro) deberá ser un espacio acogedor, versátil (atendiendo también la diversidad del alumnado), con múltiples escenarios educativos y en donde se tenga muy en cuenta los siguientes elementos:

- La amplitud del espacio: es conveniente contar con un aula grande y espaciosa sin tabiques o columnas en su interior, que tenga diferentes zonas y rincones de aprendizaje variado (incluído gradería o bancos laterales), que posibilite diferentes distribuciones que permitan agrupar a los alumnos de modos distintos según el tipo de actividad que se esté haciendo, en la cual no exista la sensación de “agobio” o de “poca posibilidad de movimiento” (ya que sabemos que la neurociencia  aconseja poder moverse así como realizar pequeños ejercicios y estiramientos para mejorar el funcionamiento del cerebro y por tanto el proceso de aprendizaje). 


- La iluminación: Las aulas que posibilitan vistas externas y están iluminadas de forma adecuada con luz natural pueden incidir positivamente en el bienestar físico y emocional del alumnado, e incluso favorecer su concentración en las tareas. Por ello, son muy útiles las ventanas grandes que no reciban directamente la luz solar, lo cual ocurre, en el hemisferio norte, cuando están orientadas hacia cualquier dirección que no sea el sur. Y si los alumnos realizan las tareas académicas en aulas con ventanas abiertas que dan a espacios verdes, mejora su atención ejecutiva mientras las hacen.

- Los colores de las paredes: En el contexto concreto del aula, parece que una combinación de paredes blancas o claras con accesorios (muebles, pantallas, pósteres, etc.) de colores brillantes puede estimular el aprendizaje. En la práctica, siempre podemos utilizar tonos alegres en distintos elementos del aula para mejorar la estética y fomentar un trabajo más creativo, aunque la elección del color no solo dependerá de las necesidades de las tareas sino también de la edad del alumnado. En el caso de los más pequeños, los colores primarios pueden resultar excesivamente estimulantes (se pueden dejar para escaleras o pasillos).  En relación a esto, Carles Francesch, arquitecto que se ha encargado de la transformación que están realizando las escuelas de los Jesuitas en Cataluña, afirma que "en las aulas de la etapa infantil hemos utilizado colores más intensos, mientras que para los mayores hemos optado por un verde claro".



- La decoración: En lo referente a la decoración general del aula, parece que los efectos más beneficios se producen cuando existe un nivel de estimulación intermedio entre una decoración excesiva y una nula. Consideramos interesante que puedan formar parte de la decoración del aula cuadros, pósteres, fotografías… (seleccionados a ser posible por los propios alumnos), así como elementos vivos: plantas y pequeños animales. Es muy importante también que la decoración ayude a trasladar mensajes positivos, ya que con un buen diseño del espacio educativo, se favorece la creación de climas emocionales positivos, algo que resulta necesario en el aprendizaje.

- Un mobiliario cómodo y adaptado al aprendizaje: que cuente con mesas, estanterías y muebles con ruedas para poder moverlos sin hacer ruido y fácilmente de una zona a otra según las necesidades del momento y de la actividad a realizar y que sea de materiales naturales en la medida de lo posible (madera).


- Las herramientas TIC: además de tener algunos equipos informáticos de mesa, es conveniente poder contar con portátiles y tablets que ofrecen digitalizar el aprendizaje sin necesidad de utilizar exclusivamente los libros de texto y permiten el movimiento y su uso en diferentes zonas del aula. También es necesario un equipo para recursos audiovisuales (proyector, pantalla, altavoces…) así como tener acceso a internet y wifi. 

- El número de enchufes: que deberá ser suficiente y tener fácil acceso a los mismos, además de contar con regletas con interruptores para poder mantenerlas apagadas y desenchufadas cuando no estén en uso los aparatos electrónicos que estén conectados a ellas y así reducir el uso de electricidad y la exposición a ondas electromagnéticas.

- La temperatura ambiental y los sistemas de climatización: es muy importante mantener una temperatura ambiental adecuada tanto en los meses de más calor como en las estaciones más frías, ya que la temperatura del aula, y por tanto la sensación de frío/calor, también afecta al aprendizaje. Creemos conveniente tener un termostato con temporizador para poder establecer los momentos en los que el aula deba calentarse o enfriarse a una determinada temperatura porque se esté utilizando (o se vaya a utilizar). Pero lo ideal sería poder contar con una construcción ecológica de centro escolar basado en los principios de la bioconstrucción y la edificación sostenible para poder mantener una temperatura adecuada de manera mucho más natural y saludable (en función de la orientación, las corrientes de aire, la vegetación arbórea exterior, el uso de energía solar térmica…) en lugar de tener que utilizar equipos electrónicos (aparatos de aire acondicionado) y recursos fósiles (calderas de gas…).

- La calidad del aire y la humedad: es conveniente que el aire del aula se renueve periódicamente así como que haya un correcto grado de humedad, y por ello es necesario contar con sistemas de ventilación adecuados que no perjudiquen la climatización del espacio.

- La sonorización: es importante tener en cuenta el ruido exterior del aula así como la sonoridad interior de la misma, ya que un exceso de ruido también puede perjudicar el proceso de aprendizaje. 

- Las vistas o paisajes vistos a través de las ventanas del aula: se consideran elementos “de impacto general e universal para cualquier actividad humana”, y tal y como se estudia en asignaturas como Arquitectura del Paisaje o Evaluación del Impacto Visual, se conoce que el paisaje es determinante en la sensación de bienestar que se tiene, la cual influye en el estado anímico y por tanto en el aprendizaje. Por esto, se debe tener en cuenta la presencia de paisajes que provocan bienestar, con presencia de vegetación, no solo fuera de las aulas sino también en zonas de paso en el interior del centro educativo.



Además, aunque nos hemos centrado en el interior de un aula, como entendemos que también fuera de ella siempre hay espacios de aprendizaje y que los alumnos no pasan toda la jornada lectiva dentro de un única aula, habría que tener muy en cuenta los espacios de conexión entre diferentes aulas así como otros espacios del centro (pasillos, puntos de encuentro, escaleras, biblioteca...), ya que estos lugares deben ser abiertos y amplios, evitando los tabiques de ladrillo y dando opción a una mayor luminosidad y transparencia con paredes de cristal o mixtas. 

Comparativa del antes y el después de una zona de pasillo.




A partir de todo lo expuesto anteriormente, hemos diseñado nuestro espacio de aula ideal del que mostramos las siguientes imágenes:



El aula es un espacio de 100 m2 con la entrada a la misma situada en la parte inferior derecha de la imagen. Nada más acceder se encuentra una zona de mesas divisibles y sillas (todas con ruedas) donde realizar trabajo y aprendizaje cooperativo. A continuación y a mano derecha de las mesas, se encuentran dos puestos de equipos informáticos, a la derecha de los cuales hay dos salas de trabajo independientes (a las que se accede a través de unas puertas con cristaleras para dejar pasar la luz natural del aula así como poder ver el interior de las mismas). A la izquierda de los puestos informáticos se accede a una zona de mayor esparcimientos donde hay rincón con una grada (de un solo nivel porque con este programa no se podía poner de más alturas), cojines y sillones/pufs, y en la parte inferior de la imagen hay una zona con alfombras y sillones, lavabo, mini-nevera... que queda separada de la zona de mesas y sillas con un pequeño tabique que tiene dos grandes cristaleras redondas que permite el paso de la luz natural.  La pared lateral izquierda cuenta con tres grandes ventanales que darían a una zona ajardinada (aunque en las siguientes imágenes no se vean las vistas porque no hemos podido introducirlas con este programa de diseño).



Visión del aula desde la entrada. Los círculos blancos que parecen estar “flotando” detrás de la zona de mesas y sillas, son grandes cristaleras que están insertadas en un tabique que separa esta zona de la posterior, pero que en esta imagen no aparece dejando ver mejor la zona de detrás del mismo, la cual se muestra a continuación.



Vista de la zona de alfombras y sillones, en la que hay al fondo un lavabo y una mini-nevera, además de plantas y cuadro decorativo. A la izquierda se ve el tabique que separa esta zona del lugar de mesas y sillas. El suelo es de tarima de madera. A la derecha están las ventanas (se ven en oscuro porque con este programa de diseño no podemos insertar imágenes de las vistas del paisaje).



Visión del aula desde la zona del lavabo. Al fondo está la grada con cojines, sillones, unos paneles en la pared de tipo corcho destinados para expresión colectiva y a la derecha de los mismos, los puestos de equipos informáticos, los cuales se ven mejor en la siguiente imagen.


Las fotos que hay sobre los ordenadores son del alumnado, y entre los puestos informáticos hay presencia de plantas (al igual que en la zona del lavabo y nevera). 



El acceso a las dos salas de trabajo son con puertas con cristaleras, como ya se ha comentado previamente, y en su interior hay mesas, sillas, paneles en las paredes...



En esta imagen se observa la perspectiva desde los puestos de equipos informáticos hacia la zona de mesas y sillas. Esta zona está separada por el tabique de la derecha que ya hemos comentado previamente y que deja ver a través de las cristaleras la zona de sofás y alfombras (así como parte de  la decoración de la misma: cuadros, plantas, etc.) A la izquierda de esta imagen queda la zona de salas de trabajo (también con cristaleras en forma de círculo que se observa a través de su puerta). En la pared del fondo hay pizarras blancas imantadas que permiten colocar información, pintar con rotuladores de fácil borrado y proyectar sobre ellas (se ven de color marrón porque el programa no permite ponerlas de color blanco). En el techo se ven los puntos de luz eléctrica y también habría un proyector (que no hemos podido poner con este programa). Al fondo a la izquierda y junto a la puerta del aula está la estantería, la cual se aprecia mejor en la siguiente imagen. 





Fuentes bibliográficas consultadas:

2 comentarios:

  1. Compañeras, yo quiero un aula como el que presentais. ¿Me podeis mandar presupuesto?

    Enserio, me parece fantastico!!

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    1. Mucghas gracias Enar, la verdad es que nos pusimos a mirar e investigar mucha información y creo que nos ha quedado muy completa ;)
      Yo también querría un aula así, jejeje...
      Creo que, después de este curso, lo mejor será juntarnos todas y construir nuestro propio centro ;)

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